Familia Lux Pú
Elena es comerciante en el mercado local y con la venta de sus productos, lleva la alimentación y todo lo necesario a sus seis hijos: Carina, Ingrid, Laura, Eugenio, Jesús y Meliza; con quienes se ha mudado de vivienda cuatro veces en los últimos dos años, por problemas de estabilidad económica. La última vivienda en la cual habitaban no contaba con los ambientes necesarios, lo que no permitía a la familia vivir y desarrollarse.
Sin embargo, un vecino que conocía la situación de Elena, le recomendó que se acercara a la oficina de Hábitat en Totonicapán. La construcción inició al poco tiempo de la primera visita de Elena a Hábitat y contó con el apoyo de un grupo de voluntarios de la Iglesia Metodista Highland Park United, así como de los albañiles locales y la vivienda se terminó en tan solo un mes, Eugenio, el hijo mayor expresa satisfecho “estamos contentos de tener nuestra casa propia”.
Para la familia, construir su vivienda fue una experiencia que cambió sus vidas, trabajaron junto a los voluntarios internacionales y fueron parte del proceso de construcción. Ahora agradecen a todos los voluntarios y personas que fueron parte de su sueño.
Actualmente, la familia vive cómodamente en su nueva casa, tienen espacio para dormitorios y un taller para la fabricación de ropa, así como un baño más cómodo y privado, olvidando la antigua letrina que utilizaban. Elena ha cumplido su sueño y ahora sus hijos crecerán en un ambiente seguro y saludable.
Construimos viviendas + comunidades + esperanza = construimos una mejor Guatemala


Actualmente, Natalia y Hugo disfrutan junto a sus ocho hijos, de los beneficios de contar con una estufa mejorada. Hugo trabaja en el campo como jornalero, mientras Natalia se dedica al cuidado de sus hijos y las tareas domésticas. «Ahora puedo despertar a las 4:30 o 5:00 y comenzar a cocinar, sin molestar a mis hijos con el humo de la estufa», comenta Natalia, quien asegura que su calidad de vida ha tenido un cambio significativo.

Con las emotivas palabras de Fernando Felipe López Camajá, representante de Hábitat Guatemala y guía de los voluntarios en la aldea Macalajau, se inició la ceremonia, agradeciendo el trabajo de los voluntarios Luis Muñoz y Viviana Muñoz, así como a las instituciones involucradas y a las familias beneficiadas. También se presentaron solicitudes por parte de los representantes de la comunidad de Macalajau, para solicitar apoyo a las instituciones presentes. Para terminar, las familias se hicieron presentes con canastas llenas de verduras, como muestra de agradecimiento a los representantes de las distintas comunidades.
El pasado 7 de marzo se llevó a cabo nuestro torneo abierto de golf, «Open para la Humanidad», en su quinta edición. Con la participación de 48 jugadores se dio inicio a las 8:00 horas. Todo lo recaudado servirá para continuar con nuestros proyectos de construcción, con los cuales se benefician a varias familias guatemaltecas para que cuenten con viviendas adecuadas.

Ana María (38) y Antonio (36) han estado casados por 20 años y viven con sus cuatro hijos, Clara Luz (16), María Magdalena (14), Darwin (9) y Carolina (7) en Argueta, Sololá. Todos los niños van a la escuela, mientras que Ana María se encarga de las tareas de la casa y Antonio ejerce su oficio de carpintero.