El sueño de una vivienda propia 

Flor de María es maestra, madre de un joven de 15 años, solía vivir con en la casa de su mamá en una habitación que tenían libre.

“Yo quería construir mi vivienda, pero no había podido porque la situación era complicada, ahora nos sentimos contentos de nuestra casa, porque ya tenemos un espacio propio. 

Nos enteramos de Hábitat porque estaban realizando un evento de inauguración, y permitían entrar a la casa que iban a entregar. Le pedí a mi mamá que me acompañara estaban a 3 cuadras de mi casa, había un carro promocionando cuando nos acercamos fueron amables y me brindaron información y me visitaron ese mismo día para revisar el terreno, el joven nos acompañó en todo el proceso. 

Tiempo después empezaron a llegar los materiales para iniciar la construcción, todo fue muy bonito, solo teníamos que ir controlando los materiales que se iban a utilizar. La Fundación es de gran ayuda, hay personas que no tienen la capacidad económica para pagar una construcción. 

Me siento feliz de tener una casa propia, uno puede ayudar a las personas que no tienen, siempre mantengo la casa en orden y limpia. Agradecemos a Dios porque él siempre provee” 

Invertimos en una casa y nos olvidamos de pagar renta.

Cuando me casé, con mi esposo vivíamos con mi suegra; sin embargo, surgieron problemas porque no teníamos espacio, después, con mi esposo empezamos a alquilar una casita a la par, pero cuando mis papás se dieron cuenta de que lo que necesitábamos era un espacio propio para poder empezar a formar nuestra familia, nos dieron un terreno en donde construimos nuestra casa. Mis papás construyeron su casa con la Fundación y ellos nos recomendaron que fuéramos a averiguar por la facilidad de pago.

Mi papá nos dijo que no quería que alquiláramos, sino que lo que pagábamos en alquiler fuera invertido para la construcción de nuestra propia casa.

Al visitar la oficina junto con mi mamá, nos dieron toda la información, y concertamos una cita para que evaluaran el terreno. Todo fue rápido, empezamos a realizar los trámites a principios de septiembre y para la primera semana de diciembre nuestra casa ya se estaba construida.

“Sentimos la diferencia de vivir en un lugar propio, ya no gastamos sino invertimos”. -Maritza.

Un hogar para la familia Montoya

Byron y su esposa Patricia construyeron un cuarto al momento de casarse, esa era su casa. Vivieron allí hasta ahora que sus dos hijos cuentan con más de 8 años. La familia necesitaba un espacio que les permitiera no solo estar más cómodos, sino que les permitiera a sus hijos una habitación propia, para guardar sus cosas y jugar de forma segura.

Patricia nos relata que anteriormente habían solicitado créditos con otros lugares, pero los intereses eran muy altos y no eran posibles de pagar. Entonces su hermana, les habló sobre la Fundación Hábitat.

Ellos no tardaron en comunicarse y averiguar sobre la forma de pago, el plazo para pagar y el monto que se otorgaba. Al hacer cuentas consideraron que la ayuda era buena, las cuotas eran accesibles y sintieron que era posible hacer realidad el sueño de una casa propia.

Byron nos comenta: “Creo que Dios es dueño de todo, él sabe lo que hace con nosotros, pone las cosas en el camino, te da opciones y con fe, mente positiva y esfuerzo uno lo puede hacer. Yo me siento muy feliz porque la Fundación me dio la oportunidad de tener este crédito, y con ello hicimos realidad el sueño de mis anhelos construir mi casa, ahora ese cuartito que fue nuestra casa por años es nuestra cocina”.

“Gracias Hábitat por confiar en nosotros, ahora mis hijos tienen sus habitaciones, yo tengo un espacio para trabajar, podemos recibir visitas y ver crecer bien a nuestros hijos.”

 

El Sueño de Margarita Chocón

En la aldea El Rejón, Sumpango Sacatepéquez habitan más de 5 mil personas. Una de las familias que vive en la Aldea es la de Margarita Chocón de 62 años, quien vive con 6 personas más en su hogar. Ella es la lideresa de la comunidad, por lo que cuando escucho hablar de Hábitat fue una de las primeras en solicitar su estufa.

Ahora es propietaria de un Kit Saludable el cual consta de un Filtro Purificador para Agua, una Letrina de Pozo Ventilado y una Estufa Mejorada.

Según nos cuenta Doña Margarita lo primero que cambió es que ya no toma agua del chorro, sino agua filtrada y cada vez que sale al campo lleva agua limpia, lo mejor es que el agua no tiene olor a jabón ni sabor a cloro.

“Mi letrina se construyó hace 8 meses, por lo que ahora contamos con un lugar limpio, ya no me da pena que las personas usen mi baño, y ya no hay moscas alrededor.

Después de años de cocinar a fuego abierto, de que mi casa se llenara de humo, que los ojos me lloraran, de preocuparme porque no tenía leña, con la estufa todo cambió.

Ya no me preocupo de cuanta leña tengo, antes gastaba 20 quetzales diarios o más solo en leña,

La construcción de la Estufa fue realizada por un grupo de mujeres voluntarias, ellas vinieron y trabajaron hasta terminarla, crearon una fila y pasaban los adobes, hicieron el barro necesario y al final pusieron la plancha, a las 11 de la mañana ya la tenían terminada.

Ahora puedo hacer, mientras esta la olla en el fuego, puedo tortear. Esto es felicidad porque nunca me imaginé que podría tener una estufa, y que la leña y el humo dejarían de ser una preocupación para mí y mi familia.

Que Dios bendiga a la Fundación que nos ayuda, porque la verdad ahora tenemos mejor salud y las cosas cambiaron en la comunidad porque poco a poco todos hemos ido consiguiendo estufas, filtros y nuestros baños”

En las comunidades de nuestro país

Con nuestro Programa de Atención a la Extrema Pobreza que incluye un Kit saludable les brindamos a las familias la oportunidad de mejorar su salud y reducir la desnutrición, logrando el desarrollo comunitario.

Los apoyamos con 3 productos que son:

  • Filtro Purificador para agua, en donde se previene las enfermedades gastrointestinales y acceso a agua potable.
  • Con la Estufa Mejorada, se reduce el riesgo de incendios, disminución en el consumo de leña y la erradicación del humo dentro de la vivienda.
  • Con la Letrina, se evita la contaminación de las fuentes de agua y tierras de cultivo permitiéndoles habitar en un entorno saludable.

Este programa se implementa en todas las comunidades del país para atender a las familias que se encuentran vulnerables y con esto queremos que los niños, adultos y personas de la tercera edad tengan un futuro más saludable en su comunidad.

El departamento de Baja Verapaz cuenta con comunidades poco accesible y se recorren largas distancias para llegar a una comunidad en específico. La comunidad El Aguacate se encuentra a una hora y media de la cabecera departamental en un camino totalmente de terracería y que no cuenta con servicio de transporte público.

En la comunidad El Aguacate, más de 25 familias fueron beneficiadas con nuestros productos, esperando que puedan mejorar su calidad de vida y desarrollo comunitario.

Doña María Reina Ramírez, presidenta del COCODE de la comunidad, nos cuenta que está muy agradecida por el apoyo que Hábitat les ha brindado a las familias.

“Me siento muy contenta de ayudar a mi comunidad, porque sabemos que a veces nos dejan olvidados pero Hábitat no, siempre nos acompaña”.

Juntos a las personas de las comunidades trabajamos para construir o mejorar un lugar al cual llamar hogar. En Hábitat buscamos que las familias

Con Vivienda construimos fuerza, estabilidad y autosuficiencia.

Angélica es maestra en una escuela ubicada en el municipio Cuyuta, Masagua, Escuintla. Vive junto con su esposo Lainiker y su hija de 6 años.

Durante un largo tiempo ella y su familia se encontraban viviendo en una casa construida la mitad de block y la otra mitad con lámina deteriorada, la vivienda contaba con piso de tierra y en temporadas de lluvia no solo se le llenaba de lodo su vivienda sino también no podían descansar tranquilos.

El lugar en donde vivían era demasiado pequeño, ninguno tenia un espacio propio y su hija no tenía en donde jugar. Por medio de redes sociales conocieron acerca de Hábitat para la Humanidad Guatemala y desde ese momento ella supo que haría realidad su sueño.

Angélica es una persona decidida, se acercó a nuestra oficina del área en donde se le brindó toda la información de cómo poder construir su vivienda e inmediatamente inició el proceso.

Cuando recibió la noticia de que le habían autorizado el financiamiento ella no lo podía creer, estaba muy emocionada porque iba a ser propietaria de una vivienda Hábitat.

Cuando recibí la noticia me emocioné, hasta mi hija me dijo “mami, mami vamos a tener nuestro propio cuarto y voy a tener en donde jugar” nos comentó Angélica. Como familia sabían que era importante involucrarse y trabajar unidos durante la construcción de la vivienda.

Ahora Angélica y su familia están disfrutando del calor de un hogar, permitiéndoles la seguridad y estabilidad que ellos necesitan para desarrollarse como personas.

“Debo decir muchas gracias a Dios y a Hábitat por brindarme la oportunidad de construir mi casa. A todos les digo, si tienen un propósito en la vida que lo cumplan por más difícil que sea, se puede, Dios nunca nos deja solos y nos bendice en todo momento”.

Empoderamos con vivienda.

Nuestro apoyo hace la diferencia

Con el fin de seguir apoyando a familias en extrema pobreza, en la aldea El Rejón, Sumpango, se construyeron 10 estufas mejoradas con la ayuda de mujeres voluntarias.

Doña Emerlinda Sequen, nos cuenta que desde pequeña ha cocinado a fuego abierto lo que le ha causado quemaduras e irritación en los ojos, esto debido al humo, también indica que el gasto de leña es muy alto y en ocasiones no le es posible comprarla; sin embargo, gracias al apoyo de la lideresa de la comunidad se enteró sobre el Kit Saludable de Hábitat, por lo que no dudó en inscribirse para solicitar una estufa.

Hoy, 10 mujeres cuentan con una estufa mejorada, que no solo las beneficia económicamente ya que ahorra leña, sino que lo más importante es que cuida la salud de ellas y sus familias.

“Me siento muy feliz y le doy gracias a Dios por esta gran oportunidad que Hábitat me dio” Emerlinda Sequen.

Somos la base para construir tu futuro

Contar con una vivienda impacta en el desarrollo de las personas, ya que con ella las familias adquieren la fuerza, estabilidad y autosuficiencia que necesitan para su hogar.

Este es el caso de Julia, quien reside en el departamento de Retalhuleu junto a sus dos hijas y su esposo. Durante 13 años vivieron en la casa de su mamá, pero la familia fue creciendo y el espacio se fue reduciendo poco a poco; amigos y conocidos, le comentaron acerca de Hábitat, quienes le expresaron su satisfacción de trabajar junto a Hábitat su vivienda.

Desde ese momento, Julia no dejó de insistirle a su esposo que se acercara a la oficina para solicitar información, ya que una de las metas que tenían era contar con una vivienda estable, con espacio para sus hijas y que fuera propia.
Hoy en día, la familia de Julia cuenta con un nuevo hogar, con un techo para sus hijas “me siento muy feliz en mi hogar junto a mi familia, es un sentimiento de felicidad ya que cumplimos nuestra meta” expresó Julia.

“A todas las personas las invito a que se unan a esta fundación porque hacen cumplir los sueños, gracias a Hábitat muchas personas tienen un hogar”. Julia de Gálvez, propietaria de una vivienda.