Salud, Saneamiento y Agua Potable

María vive con su hijo Federico y su hermana Delfina, en la comunidad de Pacaman, Santa Catarina Palopó, Sololá. Tanto María como Delfina se dedican a tejer ropa típica para vender en los mercados cercanos.

Como parte del Kit de Hogar Saludable, las familias reciben una Estufa Mejorada, una Letrina y un Filtro Purificador para Agua, lo que les ayuda a mejorar su salud brindándoles acceso a saneamiento, agua potable y un ambiente libre de humo.

“Solía ​​cocinar a fuego abierto, el humo era lo peor, porque me lloraban  los ojos y me causó enfermedades respiratorias”. “Ahora, el humo sale de nuestra cocina y ya no consumimos mucha leña. Me siento feliz con mi estufa”.

Antes de recibir su nueva letrina, explica que tenían una en malas condiciones. “Ahora, nos sentimos mejor con esta, es cómoda”. La familia también ha sentido una diferencia con su Filtro Purificador para Agua. Antes tenían que hervir el agua, y en ocasiones la bebían directamente de los chorros, lo cual les provocaba  enfermedades con frecuencia. Ahora, es más fácil y seguro beber agua del Filtro. “¡Ahora bebemos del filtro y tiene un mejor sabor!  Efraín puede venir a beber agua fresca, cuando quiera, nos ha ayudado mucho este Purificador para Agua”, dice María.

También  sobre los voluntarios nos cuenta: “Me sorprendió mucho ver lo duro que trabajaron para construir mis productos, fueron muy trabajadores y buenas personas”, continúa, “Estoy muy agradecida con todos ellos, vinieron a echarme una mano cuando más lo necesitaba. Que Dios los bendiga “.

 

Salud desde la Cocina

Teresa vive con su esposo Sebastián y sus tres hijos Francisco, Susana y Marta, en la comunidad de Chemal, Chajul, Nebaj, en el departamento de Quiché. Teresa se ocupa del hogar, mientras Sebastián y Francisco trabajan en el campo.

Antes de asociarse con Hábitat Guatemala para recibir una Estufa Mejorada, Teresa cocinaba sobre una llama abierta o fuego abierto. “Solía ​​cocinar en el piso, el humo me enrojecía los ojos, me lloraban mucho  y hacía que con  mis hijos nos enfermáramos más seguido y sufrimos dolores de cabeza”, explica.

Ahora, después de unos meses de usar su nueva estufa, Teresa se siente muy feliz con ella; “Estamos contentos con nuestra estufa, está funcionando bien. ¡Ya no hay humo dentro de nuestra cocina y ya no tenemos los ojos llorosos! Ahora, puedo cocinar todas mis comidas… tortillas, atol y frijoles, al mismo tiempo”.

 

Terminan compartiendo un mensaje a los donantes: “Estamos muy agradecidos con todos ustedes por su apoyo y por brindarnos esta estufa para que con mi familia mejoremos  nuestra salud” – Teresa.

 

 

Un mejor futuro para la familia

Saúl y su esposa, Lourdes, son los orgullosos propietarios de una casa Hábitat! Viven con sus tres hijos, Jefferson, Oliver y William. Saúl trabaja como mecánico industrial, mientras que Lourdes se ocupa del hogar.

Antes de asociarse con Hábitat Guatemala para construir su casa, la familia vivía en la casa de la mamá de Lourdes, y compartían la habitación los cinco.

Lourdes y su esposo se enteraron de Hábitat a través de un amigo, habían logrado comprar su terreno desde antes, por lo que al poder decidieron buscar la ayuda de Hábitat y solicitar el crédito con el cual podían construir su nuevo hogar.

“Tengo una sensación de tranquilidad, ¡ahora tenemos mucho más espacio! Nuestros niños pueden jugar y hacer lo que quieran aquí, tienen un espacio solo para ellos” En el futuro, la familia planea pintar la casa y agregar habitaciones adicionales.

Con respecto a la pandemia de COVID-19, Lourdes menciona: “Nos mudamos a nuestra nueva casa cuando la pandemia recién comenzaba. Al principio fue duro y extrañamos a nuestra familia, pero con el tiempo nos acostumbramos y ahora estamos mejor y tranquilos ”, continúa,“mis hijos pueden jugar con los niños de los vecinos ahora pasan mucho tiempo juntos”.

Esta vivienda me ha cambiado

Blanca, su esposo y 2 niños son los dueños de una vivienda Hábitat, ella se dedica a vender  cosméticos, y cuidar a sus hijos y el hogar, su esposo trabaja trayendo carros de Estados Unidos.

Ella nos cuenta que alquilaron durante 5 años, pagando mucho más de lo que pagan por su casa propia, sin embargo, durante ese tiempo, lograron comprar un terreno, en el cual ahora está su vivienda.

 

El papá de Blanca le habló sobre Hábitat,  así como  una amiga que es voluntaria, por lo que con la información que tenían decidieron acercarse y ver si era posible asociarse a Hábitat y construir su vivienda. La noticia no tardó en llegar, y el crédito fue aprobado, por lo que con el esfuerzo de su trabajo decidieron empezar a construir.

“Nos tardamos en pasarnos a nuestra casa porque decidimos hacer un cuarto más con su baño, ahora me siento contenta, porque estamos invirtiendo en algo propio, tener casa propia es una bendición de Dios, y es una gran ayuda porque nos la dieron con facilidades”.

Un mejor futuro para la familia.

Maria y su esposo alquilaron durante un año, sin embargo, con la espera de la llegada de su hijo, decidieron dar el paso de construir su vivienda porque su hijo merece la estabilidad que un hogar propio le puede brindar.

“Nos enteramos de la fundación porque hace años mi hermano construyó con ustedes, y nos dijo que era una buena oportunidad, sobre todo porque dan opciones y facilidades, por lo que pudimos ver que nosotros sí podíamos construir nuestro sueño.”

Tener una casa propia era una meta con mi esposo, y aunque es un crédito a uno lo favorece, porque con la casa ya terminada solo tiene que ir pagando poco a poco y el dinero lo invierte en la familia.

“Ahora sentimos la diferencia, es más cómodo, uno puede decidir sobre todo y hacer lo que necesita, pagamos por lo propio, tenemos la libertad de decidir,  nos sentimos felices, ahora el bebé ya puede crecer en su propio hogar, no hay que mudarse de un lugar a otro, ni preocuparnos de que que nos pidan la casa y no tener a donde irnos, acá hay mucha comodidad.”

El esfuerzo por la familia siempre vale la pena.

Samuel, su esposa y dos hijos son los propietarios de una vivienda Hábitat, él es fisioterapeuta y también es capacitador para el  uso correcto de silla de ruedas por lo que viaja muy seguido y su esposa se encarga del hogar.

Él nos relata que durante mucho tiempo él alquiló una vivienda; sin embargo, ya con su terreno su esposa y él decidieron que lo más conveniente era tener una casa propia, en vez de seguir alquilando, ya que el dinero que antes se iba en pagar alquiler, ahora lo invierten en su propia casa, con aquello de que si su familia crece, ellos pueden también ampliar su vivienda para que todos estén cómodos.

“Nos enteramos de la Fundación a través de una vecina, ella nos habló muy bien de la Fundación, y por esto fue que los buscamos, y nos animamos a construir. Durante el proceso de se involucró toda la familia, mi papá ayudó a coordinar, mi esposa y mis hijos también ayudaron con los blocks y el piedrín, la construimos durante la pandemia y esto atrasó la construcción, sin embargo, acá estamos ya, disfrutando de la casita. Nos sentimos contentos, cómodos y seguros de que nadie nos va a sacar, ahora la estabilidad ya la tenemos.” Samuel.

Invertir y construir siempre es un riesgo y un sacrificio,  invitamos a todas las personas que se arriesguen al cambio vale la pena invertir en una vivienda propia para la familia.

Una familia, una amistad y Hábitat construyendo juntos el futuro.

Lorna, su esposo Tomás, y sus tres hijos, Josselyn, Jorge y Lupita, son los orgullosos dueños de una vivienda de Hábitat. Tomás trabaja en el mercado de la ciudad de Guatemala, mientras que Lorna se dedica a tejer ropa típica para vender.

Antes de construir su casa, Lorna y su familia solían vivir con los padres de Tomás y 11 parientes más. El espacio cada vez se redujo más para la familia en crecimiento. Por esta razón pensaron que era hora de construir su propia casa. Iniciaron a comprar algunos materiales de construcción poco a poco, pero no fueron suficientes para empezar la construcción debido a la falta de fondos disponibles.

Lorna creció en una casa hogar, ella y su hermano fueron recibidos en el Orfanato Agua Viva. “Fueron los días más felices de mi vida… compartir con otros niños y finalmente tener algo de paz”, explica. “Ahí es donde conocí a Rachel y donde me invitaron a participar en el coro y viajar a los Estados Unidos. Fue muy divertido pasar tiempo con ella y su familia. A lo largo de todos estos años, nuestra amistad ha perdurado… somos como hermanas”.

 

“Le expliqué mi situación a Rachel. Después de un tiempo, recibí la visita del personal de Hábitat y fue una sorpresa total para mí saber que íbamos a recibir la donación de nuestra casa. Cuando comenzamos a recibir todos los materiales, supe que se convertiría en una realidad “.

“No tengo palabras para describir mi felicidad. Me siento muy feliz de tener nuestra casa propia. Este ha sido un hogar para todos. Hemos dado la bienvenida a nuestros familiares y ahora, todas las bendiciones están comenzando a regresar. Al recibir esta nueva casa, podemos tener nuestro propio espacio. Un hogar es el mejor refugio para todos”. Tomás agrega: “¡Estamos agradecidos y felices de tener nuestra propia casa!”.

Sobre su parte favorita de la casa, Lorna responde “¡Todo! Me encanta todo. En el futuro nos gustaría pintarlo con colores brillantes, como el naranja”.

Al recibir esta casa, Lorna y su familia mejoran su calidad de vida… y no solo para ella y su familia inmediata, sino también para el resto de sus familiares; cada uno tendrá su propio espacio, tranquilidad y paz.

La familia termina compartiendo un mensaje a Rachel y su familia: “Estoy muy agradecido con Dios por poner a Rachel en nuestro camino. Me siento muy feliz y agradecido. No hay mucha gente en este mundo que dé este tipo de regalos, pero aquellos que son enviados por Dios tienen esa habilidad, y eso es lo que Rachel. Dios la envió a mí y a mi familia. Recibir esta (casa) es muy especial. Es posible que no podamos devolverles el dinero, pero seguimos orando a Dios para que la mantenga a ella y a su familia bendecidos y que todo lo que nos han dado se multiplique por ellos. Este es un regalo que durará toda la vida, no solo para mí, sino para mis hijos y su futuro. ¡GRACIAS!”

Cristina en un hogar saludable.

Cristina vive con su esposo, Pedro y sus 3 hijos, Sandra, Carlos y Liliana, en Chimaltenango. Mientras Pedro trabaja como agricultor, Cristina se ocupa de los niños y de las tareas del hogar.

Como parte del Programa de Kits Saludables de Hábitat para la Humanidad Guatemala, las familias reciben una estufa para ayudarles a mejorar su calidad de vida a través de mejorar la salud brindándoles un ambiente libre de humo.

“Solía ​​cocinar a fuego abierto, durante más de 7 años, lo que me provocaba enrojecimiento de los ojos y varias quemaduras en las manos” comenta Cristina. Cuando se enteró del proyecto a través de un miembro del comité local, no lo pensó dos veces y se inscribió en el programa.

 

Ella se siente satisfecha con su nueva estufa; “Me siento muy feliz con mi estufa, disfruto preparar mis tortillas y frijoles en ella. También ahorramos mucha leña”.

Cristina nos comenta sobre su experiencia con los voluntarios: “Fue un día divertido, trabajaron muy duro y llevaron todos los materiales para construir”. “¡Gracias por todo su apoyo! Nos sentimos agradecidos por nuestra estufa”.