Albina Chacón – Canoítas, Santa Rosa

La comunidad de Canohitas se encuentra ubicada en el departamento de Santa Rosa, el acceso a la misma es limitado lo cual afecta a las personas,  ya que para recoger leña deben caminar hasta 3 horas. Los pobladores de la comunidad se dedican a la agricultura o a la  albañileria y la mujeres en su mayoría son amas de casa.

Doña Albina Chacón junto a su esposo y 7 hijos han crecido en la comunidad, siempre ha cocinado a fuego abierto y todos los días hace tortillas para su familia. Doña Albina nos cuenta que hace 4 meses su hija de 13 años sufrió una quemadura en el brazo por tal razón cuando se enteró  por parte del COCODE de los programas de Hábitat ella decidió aplicar para la mejora de su hogar y la salud de su familia.

“Me siento muy contenta y agradecida con Hábitat y Fundación Telefónica por esta ayuda que la comunidad está recibiendo.” Albina Chacón. 

A través de nuestros programas hemos atendido a los sectores más vulnerables de la población, cada producto es pensado para mejorar la calidad de vida de las familias; el Filtro Purificador combate la problemática del consumo de agua contaminada y con el programa de Estufas Mejoradas se ha logrado reducir el 44 por ciento del consumo de leña y a la vez se reduce la contaminación del medio ambiente.

En Hábitat para la Humanidad Guatemala buscamos sensibilizar y apoyar a las familias en pobreza a través de cada uno de nuestros programas, queremos influir en la participación ciudadana para que cobren conciencia de lo importante que es brindar ayuda a las personas que más lo necesiten, porque queremos una Guatemala mejor.

Construyendo comunidades saludables

En las familias guatemaltecas la cocina es el centro de convivencia en la cual se comparten historias y anécdotas que llenan de alegría a los hogares. En Guatemala, son muchos los hogares que cocinan a fuego abierto, los principales efectos que tiene cocinar de esta forma son las quemaduras, enfermedades pulmonares e infecciones respiratorias, así como enfermedades de la piel y ojos siendo las mujeres y niños los más afectados.

Doña María Violeta Matías nos comparte que lleva 40 años cocinando a fuego abierto y le ha afectado en su salud y la de su familia. Cuenta que no se podía permanecer en la cocina por el humo que se acumulaba.

“Me siento feliz con esta nueva estufa mi casa ya no se llena de humo y me ahorro dinero en leña y ya no nos vamos a enfermar, ahora puedo compartir más tiempo con ellos mientras cocino.” – María Matías

En Hábitat para la Humanidad Guatemala nos hemos interesado en ayudar a familias que cocinan a fuego abierto y así reducir el 95 por ciento de humo dentro de la vivienda, asimismo nuestro programa de Estufa Mejorada permite la reducción de consumo de leña lo cual mejora la economía y la salud de familias guatemaltecas.

Miguel Ángel Arana – Las Lomas, Chimaltenango

La aldea Las Lomas se encuentra a 30 minutos de la cabecera departamental de Chimaltenango, en automóvil, el acceso a la comunidad es un poco difícil ya que no cuentan con un servicio de bus con el que se puedan movilizar.

Los pobladores, se dedican a la agricultura, al trabajo de limpieza de hogares, lavado y tortillerías. Actualmente las viviendas están construidas de láminas, madera, nylon y son pocas las viviendas que cuentan con paredes de block.

Don Miguel Ángel Arana, su esposa y sus dos hijos viven en condiciones de extrema pobreza, él se dedica a la agricultura, por lo que con mucho trabajo logran salir mes a mes. En su casa se cocinaba con fuego abierto, debido a ello no podían permanecer en la cocina, ya que el exceso de  humo llenaba todo alrededor, lo que causaba que sufrieran de enfermedades respiratorias y de los ojos.

Don Miguel Ángel se enteró de nuestro proyecto Salud a mi Casa, gracias a Don Rafael quien forma parte del comité local de Las Lomas,  él le comento sobre nuestra labor y aplicaron a una mejora a su hogar.

Nuestro proyecto Salud a mi Casa, consiste en atender a las personas a través de soluciones de bajo costo que satisfacen las necesidades básicas de la familia. Con este proyecto se contribuye a la reducción de enfermedades respiratorias, gastrointestinales y contaminación.

Por parte del voluntariado de la empresa Cemaco se realizó la construcción de estufas mejoradas a la familia de Don Miguel Ángel Arana, con este beneficio esperamos que la familia mejore la salud de cada integrante de su familia  y así su calidad de vida.

Un proyecto especial para una familia única

Cuando Jennifer Brining llegó por primera vez a Guatemala para encabezar un viaje de Hábitat para la Humanidad en Aldea Global en 2015, pronto supo que regresaría una y otra vez. Ella comenzó a tomar clases de español en Antigua Guatemala con Álvaro Morales. “Ocasionalmente hablamos sobre nuestras vidas personales”, dice Jennifer. “Le hacía preguntas sobre su familia y viceversa. Fue durante estas charlas que supe de su familia tan especial”.

Álvaro y su esposa, Lucrecia viven en Jocotenango, Sacatepéquez, son padres de cuatro hijos adultos, tres de los cuales tienen necesidades especiales y usan sillas de ruedas a causa de la falta de motricidad por Ataxia cerebelosa. Cuando Jennifer supo que la familia vivía en una casa de dos pisos y que tenían que cargar a sus hijos para subir y bajar del segundo nivel, se inspiró en buscar opciones para construir un ascensor con energía solar en el hogar.

Desde el momento en que compartió con la familia Morales, Jennifer entendió cuánto afectaría de forma positiva el ascensor con energía solar a sus vidas. “Además de los beneficios físicos para toda la familia”, dice, “les ha dado a los jóvenes una independencia que nunca tuvieron “. Jennifer Brining.

Así dio inicio el proyecto especial, en donde se unió el corazón de una voluntaria Hábitat y la necesidad de una familia por mejorar su calidad de vida, junto con ellos Hábitat propuso realizar cambios en la casa de la familia para facilitar el acceso de las sillas de ruedas de los jóvenes y a la vez buscar un donante para poder conseguir un ascensor con paneles solares para minimizar el gasto de energía; así fue como se unión la empresa Tecún, quienes apoyaron para que el ascensor se pudiera armar en Alemania.

Don Álvaro trabaja dando Clases de Español en Antigua Guatemala y es allí donde conoce a uno de nuestros voluntarios quien le habla de Hábitat ya que Hábitat no solo se dedica a construcción en general sino también a mejorar las condiciones de vida de las familias guatemaltecas.

“Gracias a nuestros hijos hemos recibido las bendiciones  más grandes, ellos han sido un canal para recibir la ayuda que tanto necesitábamos para darles una mejor calidad de vida”. Lucrecia Muñoz

De parte de la familia Muñoz y de nuestra organización agradecemos a los donantes y voluntarios que hicieron posible este proyecto, por su corazón generoso y por confiar en que a través de nosotros se puede llevar esperanza a familias de Guatemala.

Gracias a Jen Brining, Trina Godfreey, Thomas Hunsdorfer, Laura Niklin, Steph Franklin, Lori Walker, Elizabeth Boden, Paul Wackenhuth, Jerry Heymans, Nancy Powell, Deanna Heon.

Comunidades saludables – Elena Juan Miguel

Regresó a Guatemala a los 7 años de edad, después de que su familia junto a la comunidad de San Miguel Acatán Huehuetenango emigraran a Chiapas, México durante el conflicto armado.

Parte de las familias regresaron y se asentaron en lo que hoy es San Vicente Paul, Guanagazapa en Escuintla, les llevó tiempo adaptarse nuevamente sobre todo por las condiciones deplorables en las que se encontraba en ese momento la Finca.

Desde que era pequeña Elena cocinaba junto a su mamá a fuego abierto lo que durante mucho tiempo le provocó enrojecimiento en los ojos y quemaduras, además de inhalar el humo que se encerraba en la casa.

Hoy, Elena está casada y tiene dos hijos, ella es ama de casa y en ocasiones hace morrales de crochet para vender y así aportar ingresos para apoyar a su esposo quien se dedica a la agricultura en siembras de maíz y frijol.

Se levanta temprano para empezar el arreglo del hogar,  baña a los niños y luego prepara los alimentos para el almuerzo de la familia, por eso es tan importante el espacio donde realiza esta actividad.

“Estamos conscientes que este apoyo cuesta dinero y por eso estamos agradecidos, ya que no es fácil salir a ganarse el pan de cada día”.-  Elena Juan Miguel

El COCODE de la comunidad en una de las reuniones que realizan hizo el anuncio que se realizaría un proyecto de estufas mejoradas y aprovecharon la oportunidad para aplicar y fue así como inició el cambio en su vida después de haber pedido a Dios por una ayuda como la nuestra.

Hoy no sufre de quemaduras por cocinar a fuego abierto, no se le enrojecen los ojos, tampoco enfermedades respiratorias por el humo que se encierra en la casa, además  economiza en el consumo de leña.

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Un sueño más en San Benito, Petén

Con esfuerzo todo es posible, así lo cuenta Miriam Ramos, quien junto a su esposo lucharon para lograr tener un hogar seguro y saludable para sus hijos.

“Hay mucha necesidad, por eso motivamos a seguir llevando esperanza a más familias que como nosotros necesitan de un hogar, gracias Hábitat”. Miriam Ramos

Miriam recuerda que hace unos años vivian alquilando un cuarto con su esposo Marcos, y después vivieron en una casa de lámina y madera, en donde cada invierno el agua les llegaba hasta las rodillas. Sin embargo, la chispa de la esperanza los movía para ahorrar poco a poco hasta poder comprar un terreno. En este, lograron construir una casita improvisada, pero anhelaban algo mejor para ellos y sus hijos.

Así fue como empezaron a visitar lugares para poder construir una casa solida, sin embargo, ninguno de los lugares se acoplaba a su presupuesto, hasta que amigos de Marcos su esposo, les comentaron sobre Hábitat para la Humanidad despertando el interés de inmediato por las cuotas bajas y el plazo para pagar.

Actualmente, Miriam nos cuenta que se siente muy feliz por la oportunidad que Hábitat le brindó al poder tener un hogar seguro y saludable, donde ya no sufren por las inundaciones en su casa a causa de la lluvia.

Todos merecemos una chispa de esperanza y Miriam tenía suficiente para hacer realidad su sueño, ahora ella y su familia viven en San Benito, Petén, un lugar propio, seguro y adecuado.

 

 

 

Casa donde vivía Miriam y su familia antes de acercarse a nuestras oficinas. 

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Cocinando esperanza

Dorotea Pérez Jolón, El Rejón,
Sumpango Sacatepéquez.

Durante mucho tiempo personas de otras organizaciones se acercaban a la comunidad para donar estufas, aunque muchas veces nos inscribimos para aplicar a una, pero no salimos beneficiados y hasta recibíamos el dinero de vuelta.


Nunca perdí la esperanza, anhelaba tanto cambiar mi situación hasta que escuche que Hábitat iba a llevar a cabo el proyecto de estufas en la comunidad y gracias a Dios fui de las familias favorecidas.


Mi casa se llenaba de humo, actualmente tengo 53 años y desde los 8 años empecé a cocinar. Recuerdo una vez me llevaron de emergencia al doctor, por una complicación en el pulmón debido al humo que durante mi vida había inhalado, porque se encerraba dentro de la casa al cocinar. Mi esposo es agricultor y yo me dedico al hogar y a mis 14 hijos, así que la cocina es un lugar de
  reunión para toda la familia,  laborar los alimentos es una tarea que disfruto todos los días.


Estamos felices porque podemos compartir juntos y no enfermarnos por inhalar humo, además nos ayuda a reducir los gastos, en el consumo de leña.

“Gracias a que cocino con la estufa mejorada, uso menos leños para cocinar, no inhalo humo y no me quemo más”. – Dorotea Pérez Jolón 

 

Proyecto Estufas Mejoradas: https://www.youtube.com/watch?v=Pi5aY-POuB4

Comunidades saludables – Juana Aquino

LA TEJEDORA INCANSABLE DE SANTO DOMINGO XENACOJ

Hace un mes viajamos a Santo Domingo Xenacoj, para realizar visitas a algunas familias que han recibido apoyo de parte de la fundación, donde tuvimos la fortuna de conocer a la señora Juana Aquino, quien trabaja como tejedora, elaborando su producto por encargo.


La historia de Juana es una de las que nos llenan y motivan para trabajar más fuerte por esas familias que se encuentran vulnerables ante la problemática de la vivienda y con carencias de servicios básicos.


Ser una mujer viuda y madre de 8 hijos no ha sido fácil, pues antes de serlo fue maltratada por el que era su cónyuge, además de vivir en condiciones extremas de pobreza; pero nunca se ha dado por vencida y gracias al apoyo de colaboradores del Comité Local del lugar, quienes le contaron acerca de nuestra labor y el programa de Salud a mi Casa al que podía optar.

 


Salud a mi casa, es nuestro programa de atención a la extrema pobreza, el cual se compone de productos necesarios para satisfacer necesidades básicas de una familia. El Programa que cuenta con un Filtro Purificador, Estufa Mejorada y una Letrina, este proyecto 
no solo lleva salud a la familia, también un cambio de mentalidad y de vida a través de capacitaciones sobre mantenimiento del mismo, financiera y autoestima.


El presidente del comité local fue quien le informo a Juana acerca del programa que se iba a ejecutar en la comunidad. Ella no dudo en pedir ayuda debido a que las condiciones en las que se encontraba su casaeran difíciles, desde las enfermedades respiratorias e
intestinales provocadas por el piso de tierra, hasta el agua empozada que se entraba debido a las fuertes lluvias.

 

Los pequeños cambios que se realizaron en la vivienda, impactaron su vida y la de su familia, estas mejoras fueron un piso de cemento, una tasa de sanitario y un filtro purificador.

Agradezco a la fundación así también al Comité Local que me han apoyado, me animaron a tomar la decisión de soñar con mejorar mi vida y darles a mis hijos mejores oportunidades para crecer sanos”.– Juana Aquino


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