Un lugar digno y alcanzable

Betzy y Rolando, desde 2018 son pareja y no tienen planes de vivir juntos hasta casarse, sin embargo, decidieron dar un paso más allá en su relación, unieron esfuerzos y junto a nosotros construyeron su vivienda.

Hace un tiempo compraron un terreno en donde querían hacer realidad el sueño de tener una vivienda propia, la oportunidad llegó al conocer a Hábitat, sin dudarlo ellos se acercaron a nuestra oficina Afiliada en el departamento de El Quiché, en donde les brindaron toda la información acerca de los diferentes modelos de vivienda que podían optar.

Sin dudarlo ellos decidieron iniciar el proceso de autorización de crédito, cuando recibieron la noticia que construirían su vivienda la felicidad los invadió inmediatamente, fueron de las parejas más entusiastas a la hora de asistir a las capacitaciones brindadas.

“Deseamos construir junto con Hábitat por la facilidad de pagos, la atención al cliente y la buena voluntad del promotor que nos atendió ya que nos presentó las diferentes viviendas a las que podíamos optar, fue una experiencia agradable desde el primer momento que entramos a sus oficinas” expresaron Rolando y Betzy.

Al momento de iniciar la construcción Betzy y Rolando, estaban dispuestos en ayudar y querían estas presentes en la construcción de su nuevo hogar, desde los cimientos hasta el último block de su casa ya que es un proyecto que iniciaron juntos; tiempo después que la construcción había finalizado, decidieron contarles a sus padres para que pudieran conocer su futuro hogar como pareja.

En Hábitat trabajamos de la mano con las familias para que puedan construir un lugar al cual le puedan llamar hogar. Con nuestra ayuda Betzy y Rolando alcanzaron la fuerza, estabilidad y autosuficiencia que necesitan para construir una mejor vida para ellos y su futura familia”.

“Muchas veces no creemos lograr nuestras metas pero cuando se ponen en las manos de Dios todo se cumple, yo me encuentro muy feliz por haber acudido a Hábitat, gracias a ellos tenemos un hogar”. Betzy y Rolando, Propietarios de una vivienda Hábitat.

Una vivienda adecuada

Víctor se dedica a tejer junto a su esposa Angélica y sus 3 hijos. Anteriormente vivían en la casa de su mamá en donde únicamente tenían un cuarto para ellos cinco.

La vivienda de la mamá de Víctor está construida de adobe, lámina y piso de tierra, en épocas de invierno la casa se llena de lodo, el frio y la lluvia entraba en cualquier lugar. Gracias a los vecinos Víctor se enteró sobre Hábitat y no dudó en acercarse a nuestra oficina departamental para solicitar información e iniciar el proceso para su vivienda.
Hasta la fecha Víctor, Angélica y sus 3 hijos están felices, y muy agradecidos por su nueva vivienda, por que hicieron su sueño realidad de contar con un espacio propio y adecuado para su familia.

“Gracias a Dios se nos cumplió nuestro sueño de una casita, gracias a Hábitat por el apoyo y los beneficios que nos dieron con los pagos ya que son cuotas que uno logra pagar”. Víctor, beneficiario de una Vivienda Hábitat.

“Motivo a las personas a que construyan su vivienda con Hábitat ya que les dan la posibilidad de tener cuotas bajas, con nuestra casita ya no sufrimos de frío todo el tiempo se mantiene calientito”. Angélica, beneficiaria de una vivienda Hábitat.

En Hábitat construimos junto a las familias viviendas adecuadas y accesibles.

Comunidades Saludables – Blanca Turuy

Blanca, su esposo Celestino y sus tres hijos José, Lesli y Doris, viven en la comunidad de El Rejón, Sumpango en Chimaltenango. Mientras Celestino se dedica a la agricultura, Blanca es quien se encarga de cuidar a sus hijos y al aseo de su vivienda.

Antes de conocer a Hábitat, Blanca tenía un pollo abierto, hecho con un par de blocks y una letrina en malas condiciones construida con materiales improvisados. Ahora gracias al programa del Kit Saludable, cuenta con una Estufa Mejorada que elimina el 95 por ciento de humo dentro de la vivienda y reduce el consumo de leña.

Voluntarios Hábitat apoyaron a Blanca en la construcción de una letrina ya que con la que contaban estaban en malas condiciones “Nuestra vieja letrina la sostenía tallos de maíz seco, nylon, una lámina y un par de blocks, pero con esta nueva letrina viviremos mejor, nos sentimos felices y agradecidos con los voluntarios que nos vinieron a ayudar, pasamos un buen día juntos”.

Frutos de mi tierra – Dionila De León

En las faldas del Volcán Tajumulco en San Marcos se encuentra la comunidad El Canaque en donde vive Dionila, su esposo Ervi y sus 3 hijos. Ella es ama de casa y Ervi es agricultor en la comunidad.

Llegar a El Canaque no es fácil, a Dionila le toma 3 horas llegar al centro de San Marcos para comprar lo que necesita para su hogar; es por ello que se involucró en el Proyecto de Huertos Comunitarios y Familiares de Autoconsumo el cual inició en el 2014.

Dionila cultiva principalmente tomates y los vende a los demás miembros de la comunidad, ella espera poder venderlo a los pueblos cercanos. “Antes del proyecto, compramos nuestros vegetales en el pueblo más cercano, sin saber que podíamos cosecharlos aquí. Ahora cosechamos tomates, zanahorias, cebollas, rábanos, cilantro y varias otras verduras de nuestro jardín”, nos comenta Doña Dionila.

Desde que el proyecto inició, se convirtió en parte de la vida de la familia, sus hábitos alimenticios han cambiado, aprendieron nuevas formas de cocinar todas las verduras que cultiva, agregaron nuevos vegetales a sus comidas y su calidad de vida ha mejorado. “Yo ahora preparo distintas comidas con verduras para que mis hijos no se aburran, las hago en pasteles, huevos y muchas otras recetas”.

Gracias a la donación de semillas de los Rotarios contra el Hambre las cebollas y zanahorias crecen cada día más. Dionila se encuentra muy agradecida con los voluntarios y con todas las personas que trabajaron en la comunidad durante 6 años.

“Gracias a todos por compartir sus conocimientos, hemos aprendido a cosechar diferentes vegetales en nuestros huertos, ahora estoy cosechando tomates muy grandes en mi invernadero para venderlos en la comunidad y pueblos cercanos”.

Dionila también cuenta con un huerto comunitario, el cual plantea seguir expandiendo para vender las producciones y así seguir comprando semillas.

Los frutos de mi tierra: Mangloris de León

Mangloris vive junto a su esposo Usbaldo y sus cinco hijos en la comunidad de El Canaque, San Marcos. Usbaldo es agricultor y trabaja en las faldas del Volcán Tajumulco, mientras que Mangloris es quien lidera los huertos comunitarios y es parte del Comité de Salud local.

Ella se siente orgullosa de ser parte del proyecto desde hace seis años y nos guía a través de los huertos que están llenos de diferentes vegetales a la vez nos relata sobre como inició “Desde que comenzamos nuestra familia, mi esposo y yo disfrutamos cuidando nuestro propio huerto. Antes del proyecto cosechabamos en un pedacito de tierra. Cuando comenzó el proyecto, ¡nos unimos! y ahora, nuestro huerto ha mejorado enormemente”, comenta Mangloris.

“A través del apoyo de las organizaciones y por nuestros medios, hemos aprendido y mejorado como familia y equipo. Hemos cosechado grandes zanahorias, cebollas y remolachas, para vender en el extranjero, comenzamos a trabajar por nuestra cuenta y compramos nuevas semillas y otros artículos para seguir creciendo y creciendo; el objetivo principal del proyecto era enseñarnos cómo trabajar por nuestra cuenta, y ahora estamos listos”.

Para las instituciones que han aportado en el proyecto uno de los objetivos era cambiar los hábitos alimenticios de las familias y diversificar sus dietas para que puedan consumir vegetales diarios y así mejorar su calidad de vida y nutrición.

“Aprendimos a usar cada parte de las verduras que cultivamos al cocinarlas en diferentes recetas para nuestros hijos. También usamos las semillas de las verduras para futuras cosechas, ¡Ha sido una gran experiencia, porque hemos aprendido, cultivado y trabajado juntos! No ha sido un camino fácil. Pero seguimos avanzando. Mi sueño es que algún día, estaremos vendiendo todos nuestros productos en diferentes ciudades”

Mangloris se encuentra muy agradecida con los voluntarios con lo que trabajó en la comunidad “Gracias. ¡Les amamos y extrañamos a todos! Hicimos un gran trabajo juntos. Gracias por elegir nuestra comunidad para que funcione y por enseñarnos. Canaque es una comunidad amable que ha acogido a todos. ¡Que Dios los bendiga!”

“Mi sueño es seguir trabajando en equipo. Necesitamos trabajar juntos como comunidad para continuar mejorando. Y espero seguir trabajando con Hábitat Guatemala y América Solidaria también. ¡Quiero seguir soñando y soñando en grande! Siempre me ha gustado trabajar con las comunidades, motivar a mi equipo y mostrarles cómo seguir soñando y crecer”.

Comunidades saludables: Juana Culantro

En muchos de los hogares guatemaltecos, la cocina es el centro de convivencia y en el interior del país las familias cocinan a fuego abierto. Los principales efectos nocivos que tiene cocinar de esta forma son las quemaduras, enfermedades pulmonares y respiratorias, así como enfermedades en la piel y ojos, siendo las mujeres y niños los más afectados.

Juana tiene 27 años vive junto a sus dos hijas y su esposo en la comunidad Joya Grande en Chimaltenango, cuenta que a los 8 años empezó a cocinar junto a su mamá en una estufa construida con 4 blocks que sostenían la parrilla en donde cocinaban sus alimentos.

Ella recuerda que no había un solo día que la vivienda de su mamá no tuviera humo, cuando se casó y se fue a vivir con su esposo, la cocina se encontraba separada de las habitaciones lo que les permitió descansar sin el molesto humo; sin embargo, en la cocina no se podía permanecer, nos cuenta Juana.

Con el apoyo de voluntarios a Juana se le construyó una Estufa Mejorada, la cual reduce el 95 por ciento del humo dentro de la vivienda y el consumo de leña, mejorando la economía del hogar y la salud de las familias guatemaltecas.

“Me siento muy contenta con esta nueva estufa, mi casa ya no se  llenará de humo, agradezco a los voluntarios que me ayudaron a construirla, fueron momentos de mucha alegría cuando se terminó de construir”. Juana Culantro, beneficiaria Hábitat.

Comunidades Saludables: Familia Yus Solís

El Programa de Kit Saludable está enfocado en mejorar la calidad de vida de las familias en extrema pobreza, a través de un Filtro Purificador para agua, una Letrina de pozo ventilado y una Estufa mejorada. Con la implementación de estos tres elementos, se garantiza la potabilidad del agua, saneamiento del entorno y la erradicación del humo dentro de la vivienda, previniendo desnutrición, enfermedades gastrointestinales y respiratorias, haciendo familias más saludables.

Este programa es implementado en algunas de las comunidades del país y una de ellas es la comunidad El Rejón en Sumpango, en donde la mayoría de los pobladores de la comunidad se dedican a la agricultura y las familias que residen en la comunidad no poseen servicios básicos.

La familia Yus Solís es una de las muchas familias que recibieron el apoyo de Fundación Hábitat. Olga Solís, ha vivido en la comunidad durante años junto a sus dos hijas y su esposo Rogelio, quien se dedica a la agricultura; Por otro lado Olga, desde que tiene memoria siempre ha cocinado a fuego abierto esto provocándole ciertas quemaduras en sus manos y que el humo y hollín permanezca en su vivienda, afectando la salud de la familia y sobre todo la de sus hijas quienes la ayudan a preparar los alimentos.

Gracias a la construcción de una Estufa Mejorada, la familia ha sentido un cambio en su salud ya que no se queman sus manos y sus ojos ya no los mantienen irritados.

La falta de drenajes en El Rejón ha hecho que las familias construyan sus propias letrinas, pero no de forma adecuada ya que son construidas con tallos de maíz seco, nylon y block, que con las lluvias y el paso de tiempo se comienzan a caer y a desmoronarse.

El 30 de agosto se llevó a cabo la construcción de 14 letrinas, en donde una de ellas era para la familia.  Ahora Rogelio, Olga, Britany y katerine,  se encuentran disfrutando de un entorno seguro y saludable. “El baño era lo que más necesitábamos y ahora que lo tenemos me siento contenta, me gusta porque tiene paredes y un techo. Ahora tendremos privacidad”. Exclamó Olga

Olga envía toda su gratitud a todas las personas que apoyaron a mejorar su vida. “Ustedes han mejorado la vida de mi familia, estoy muy contenta y agradecida con el trabajo”. En Hábitat deseamos que cada una de las familias y comunidades vivan en un entorno saludable.

Construyendo sueños: Merlin Ortega

Contar con una vivienda adecuada tiene un impacto no sólo en la salud de la familia, sino también en el bienestar de las comunidades. Cuando las familias adquieren su vivienda obtienen la seguridad y la estabilidad que un hogar les puede brindar. En Guatemala miles de familias no cuentan con un espacio adecuado en donde vivir, es por ello que en Hábitat trabajamos para llegar a cada una de las comunidades .

Este es el caso de Merlin Ortega de 23 años, quien reside en el municipio de Santa María Ixhuatán en Santa Rosa. Conoció a Hábitat por medio de su hermana, quien le habló sobre las cuotas cómodas, los modelos de vivienda con los que se cuenta y los beneficios que tendría al invertir en su vivienda.

Merlin y su papá siempre habían vivido en la casa de su hermana, pero ellos deseaban contar con su propio espacio y ya que su papá le había heredado un terreno no dudó en acercarse a nuestra oficina. En tan solo 15 días contactaron a Merlin para indicarle que su crédito había sido aprobado, en ese momento la felicidad la invadió y no podía creer que a sus 23 años iba a contar con una vivienda propia.

Voluntarios de Whirlpool se pusieron manos a la obra en las distintas etapas de construcción, realizando distintas actividades como armar estructuras de hierro, trasladar materiales y apoyaron en nivelar el terreno. El aporte de los voluntarios es de gran importancia no solo para la economía de la familia, sino para la vida de cada uno de los voluntarios, que con un poco de tiempo y esfuerzo dejan un pedazo de su corazón en la construcción de un nuevo hogar.

 

“Agradezco mucho el apoyo que Hábitat me brindó, no hay palabras para describir lo emocionada que estoy, también gracias a los voluntarios de Whirlpool quienes con mucho entusiasmo me apoyaron en la construcción de mi casita”. Merlin Ortega, propietaria de una vivienda Hábitat.