Nuestro apoyo hace la diferencia

Con el fin de seguir apoyando a familias en extrema pobreza, en la aldea El Rejón, Sumpango, se construyeron 10 estufas mejoradas con la ayuda de mujeres voluntarias.

Doña Emerlinda Sequen, nos cuenta que desde pequeña ha cocinado a fuego abierto lo que le ha causado quemaduras e irritación en los ojos, esto debido al humo, también indica que el gasto de leña es muy alto y en ocasiones no le es posible comprarla; sin embargo, gracias al apoyo de la lideresa de la comunidad se enteró sobre el Kit Saludable de Hábitat, por lo que no dudó en inscribirse para solicitar una estufa.

Hoy, 10 mujeres cuentan con una estufa mejorada, que no solo las beneficia económicamente ya que ahorra leña, sino que lo más importante es que cuida la salud de ellas y sus familias.

“Me siento muy feliz y le doy gracias a Dios por esta gran oportunidad que Hábitat me dio” Emerlinda Sequen.

Somos la base para construir tu futuro

Contar con una vivienda impacta en el desarrollo de las personas, ya que con ella las familias adquieren la fuerza, estabilidad y autosuficiencia que necesitan para su hogar.

Este es el caso de Julia, quien reside en el departamento de Retalhuleu junto a sus dos hijas y su esposo. Durante 13 años vivieron en la casa de su mamá, pero la familia fue creciendo y el espacio se fue reduciendo poco a poco; amigos y conocidos, le comentaron acerca de Hábitat, quienes le expresaron su satisfacción de trabajar junto a Hábitat su vivienda.

Desde ese momento, Julia no dejó de insistirle a su esposo que se acercara a la oficina para solicitar información, ya que una de las metas que tenían era contar con una vivienda estable, con espacio para sus hijas y que fuera propia.
Hoy en día, la familia de Julia cuenta con un nuevo hogar, con un techo para sus hijas “me siento muy feliz en mi hogar junto a mi familia, es un sentimiento de felicidad ya que cumplimos nuestra meta” expresó Julia.

“A todas las personas las invito a que se unan a esta fundación porque hacen cumplir los sueños, gracias a Hábitat muchas personas tienen un hogar”. Julia de Gálvez, propietaria de una vivienda.

La vivienda protege tus sueños

En San Juan Ostuncalco, Quetzaltenango, hace más de 25 años Doña Enriqueta construyó una vivienda Hábitat, con el paso del tiempo los nietos llenaron de mucha alegría cada rincón de su hogar, al mismo tiempo el espacio con el que contaban se había reducido.

Es por ello que la hija de Doña Enriqueta decidió acercarse a nuestras oficinas para solicitar un crédito a la medida y así construir su vivienda. «Necesitábamos más espacio, y es por eso que decidí construir una casa, para que cada uno de nosotros pudiera estar más cómodo y también para tener un espacio amplio para las visitas. Ya conocíamos sobre Hábitat desde hace mucho tiempo, sabía que ahí me apoyarían» – Angelina García.

En Hábitat muchos de los propietarios participan en la construcción de su vivienda y por medio de los programas de Aldea Global voluntarios internacionales llegan a apoyar en la construcción de las viviendas, disminuyendo el tiempo de entrega de la misma.

Hoy en día Angelina, es propietaria de una vivienda Hábitat y junto a su familia se siente muy feliz de contar con su propio espacio «¡Nos sentimos felices de tener una casa más grande y bonita! cada quien tiene su propia cama y yo también tengo mi propia cocina».

Hábitat para la Humanidad Guatemala, está compuesta de historias como ésta alrededor del país, familias que buscan la oportunidad para mejorar las condiciones de vida de sus seres queridos permitiéndoles mejores oportunidades, invertir en educación y contar con una mayor estabilidad económica.

¡En Hábitat cada persona necesita una base para construir su futuro!

Un lugar digno y alcanzable

Betzy y Rolando, desde 2018 son pareja y no tienen planes de vivir juntos hasta casarse, sin embargo, decidieron dar un paso más allá en su relación, unieron esfuerzos y junto a nosotros construyeron su vivienda.

Hace un tiempo compraron un terreno en donde querían hacer realidad el sueño de tener una vivienda propia, la oportunidad llegó al conocer a Hábitat, sin dudarlo ellos se acercaron a nuestra oficina Afiliada en el departamento de El Quiché, en donde les brindaron toda la información acerca de los diferentes modelos de vivienda que podían optar.

Sin dudarlo ellos decidieron iniciar el proceso de autorización de crédito, cuando recibieron la noticia que construirían su vivienda la felicidad los invadió inmediatamente, fueron de las parejas más entusiastas a la hora de asistir a las capacitaciones brindadas.

“Deseamos construir junto con Hábitat por la facilidad de pagos, la atención al cliente y la buena voluntad del promotor que nos atendió ya que nos presentó las diferentes viviendas a las que podíamos optar, fue una experiencia agradable desde el primer momento que entramos a sus oficinas” expresaron Rolando y Betzy.

Al momento de iniciar la construcción Betzy y Rolando, estaban dispuestos en ayudar y querían estas presentes en la construcción de su nuevo hogar, desde los cimientos hasta el último block de su casa ya que es un proyecto que iniciaron juntos; tiempo después que la construcción había finalizado, decidieron contarles a sus padres para que pudieran conocer su futuro hogar como pareja.

En Hábitat trabajamos de la mano con las familias para que puedan construir un lugar al cual le puedan llamar hogar. Con nuestra ayuda Betzy y Rolando alcanzaron la fuerza, estabilidad y autosuficiencia que necesitan para construir una mejor vida para ellos y su futura familia”.

“Muchas veces no creemos lograr nuestras metas pero cuando se ponen en las manos de Dios todo se cumple, yo me encuentro muy feliz por haber acudido a Hábitat, gracias a ellos tenemos un hogar”. Betzy y Rolando, Propietarios de una vivienda Hábitat.

Una vivienda adecuada

Víctor se dedica a tejer junto a su esposa Angélica y sus 3 hijos. Anteriormente vivían en la casa de su mamá en donde únicamente tenían un cuarto para ellos cinco.

La vivienda de la mamá de Víctor está construida de adobe, lámina y piso de tierra, en épocas de invierno la casa se llena de lodo, el frio y la lluvia entraba en cualquier lugar. Gracias a los vecinos Víctor se enteró sobre Hábitat y no dudó en acercarse a nuestra oficina departamental para solicitar información e iniciar el proceso para su vivienda.
Hasta la fecha Víctor, Angélica y sus 3 hijos están felices, y muy agradecidos por su nueva vivienda, por que hicieron su sueño realidad de contar con un espacio propio y adecuado para su familia.

“Gracias a Dios se nos cumplió nuestro sueño de una casita, gracias a Hábitat por el apoyo y los beneficios que nos dieron con los pagos ya que son cuotas que uno logra pagar”. Víctor, beneficiario de una Vivienda Hábitat.

“Motivo a las personas a que construyan su vivienda con Hábitat ya que les dan la posibilidad de tener cuotas bajas, con nuestra casita ya no sufrimos de frío todo el tiempo se mantiene calientito”. Angélica, beneficiaria de una vivienda Hábitat.

En Hábitat construimos junto a las familias viviendas adecuadas y accesibles.

Comunidades Saludables – Blanca Turuy

Blanca, su esposo Celestino y sus tres hijos José, Lesli y Doris, viven en la comunidad de El Rejón, Sumpango en Chimaltenango. Mientras Celstino se dedica a la agricultura, Blanca es quien se encarga de cuidar a sus hijos y al aseo de su vivienda.

Antes de conocer a Hábitat, Blanca tenía un pollo abierto, echo con un par de blocks y una letrina en malas condiciones construida con materiales improvisados. Ahora gracias al programa del Kit Saludable, cuenta con una Estufa Mejorada que elimina el 95 por ciento de humo dentro de la vivienda y reduce el consumo de leña.

Voluntarios Hábitat apoyaron a Blanca en la construcción de una letrina ya que con la que contaban estaban en malas condiciones “Nuestra vieja letrina la sostenía tallos de maíz seco, nylon, una lámina y un par de blocks, pero con esta nueva letrina viviremos mejor, nos sentimos felices y agradecidos con los voluntarios que nos vinieron a ayudar, pasamos un buen día juntos”.

Frutos de mi tierra – Dionila De León

En las faldas del Volcán Tajumulco en San Marcos se encuentra la comunidad El Canaque en donde vive Dionila, su esposo Ervi y sus 3 hijos. Ella es ama de casa y Ervi es agricultor en la comunidad.

Llegar a El Canaque no es fácil, a Dionila le toma 3 horas llegar al centro de San Marcos para comprar lo que necesita para su hogar; es por ello que se involucró en el Proyecto de Huertos Comunitarios y Familiares de Autoconsumo el cual inició en el 2014.

Dionila cultiva principalmente tomates y los vende a los demás miembros de la comunidad, ella espera poder venderlo a los pueblos cercanos. “Antes del proyecto, compramos nuestros vegetales en el pueblo más cercano, sin saber que podíamos cosecharlos aquí. Ahora cosechamos tomates, zanahorias, cebollas, rábanos, cilantro y varias otras verduras de nuestro jardín”, nos comenta Doña Dionila.

Desde que el proyecto inició, se convirtió en parte de la vida de la familia, sus hábitos alimenticios han cambiado, aprendieron nuevas formas de cocinar todas las verduras que cultiva, agregaron nuevos vegetales a sus comidas y su calidad de vida ha mejorado. “Yo ahora preparo distintas comidas con verduras para que mis hijos no se aburran, las hago en pasteles, huevos y muchas otras recetas”.

Gracias a la donación de semillas de los Rotarios contra el Hambre las cebollas y zanahorias crecen cada día más. Dionila se encuentra muy agradecida con los voluntarios y con todas las personas que trabajaron en la comunidad durante 6 años.

“Gracias a todos por compartir sus conocimientos, hemos aprendido a cosechar diferentes vegetales en nuestros huertos, ahora estoy cosechando tomates muy grandes en mi invernadero para venderlos en la comunidad y pueblos cercanos”.

Dionila también cuenta con un huerto comunitario, el cual plantea seguir expandiendo para vender las producciones y así seguir comprando semillas.

Los frutos de mi tierra: Mangloris de León

Mangloris vive junto a su esposo Usbaldo y sus cinco hijos en la comunidad de El Canaque, San Marcos. Usbaldo es agricultor y trabaja en las faldas del Volcán Tajumulco, mientras que Mangloris es quien lidera los huertos comunitarios y es parte del Comité de Salud local.

Ella se siente orgullosa de ser parte del proyecto desde hace seis años y nos guía a través de los huertos que están llenos de diferentes vegetales a la vez nos relata sobre como inició “Desde que comenzamos nuestra familia, mi esposo y yo disfrutamos cuidando nuestro propio huerto. Antes del proyecto cosechabamos en un pedacito de tierra. Cuando comenzó el proyecto, ¡nos unimos! y ahora, nuestro huerto ha mejorado enormemente”, comenta Mangloris.

“A través del apoyo de las organizaciones y por nuestros medios, hemos aprendido y mejorado como familia y equipo. Hemos cosechado grandes zanahorias, cebollas y remolachas, para vender en el extranjero, comenzamos a trabajar por nuestra cuenta y compramos nuevas semillas y otros artículos para seguir creciendo y creciendo; el objetivo principal del proyecto era enseñarnos cómo trabajar por nuestra cuenta, y ahora estamos listos”.

Para las instituciones que han aportado en el proyecto uno de los objetivos era cambiar los hábitos alimenticios de las familias y diversificar sus dietas para que puedan consumir vegetales diarios y así mejorar su calidad de vida y nutrición.

“Aprendimos a usar cada parte de las verduras que cultivamos al cocinarlas en diferentes recetas para nuestros hijos. También usamos las semillas de las verduras para futuras cosechas, ¡Ha sido una gran experiencia, porque hemos aprendido, cultivado y trabajado juntos! No ha sido un camino fácil. Pero seguimos avanzando. Mi sueño es que algún día, estaremos vendiendo todos nuestros productos en diferentes ciudades”

Mangloris se encuentra muy agradecida con los voluntarios con lo que trabajó en la comunidad “Gracias. ¡Les amamos y extrañamos a todos! Hicimos un gran trabajo juntos. Gracias por elegir nuestra comunidad para que funcione y por enseñarnos. Canaque es una comunidad amable que ha acogido a todos. ¡Que Dios los bendiga!”

“Mi sueño es seguir trabajando en equipo. Necesitamos trabajar juntos como comunidad para continuar mejorando. Y espero seguir trabajando con Hábitat Guatemala y América Solidaria también. ¡Quiero seguir soñando y soñando en grande! Siempre me ha gustado trabajar con las comunidades, motivar a mi equipo y mostrarles cómo seguir soñando y crecer”.