Invertimos en una casa y nos olvidamos de pagar renta.

Cuando me casé, con mi esposo vivíamos con mi suegra; sin embargo, surgieron problemas porque no teníamos espacio, después, con mi esposo empezamos a alquilar una casita a la par, pero cuando mis papás se dieron cuenta de que lo que necesitábamos era un espacio propio para poder empezar a formar nuestra familia, nos dieron un terreno en donde construimos nuestra casa. Mis papás construyeron su casa con la Fundación y ellos nos recomendaron que fuéramos a averiguar por la facilidad de pago.

Mi papá nos dijo que no quería que alquiláramos, sino que lo que pagábamos en alquiler fuera invertido para la construcción de nuestra propia casa.

Al visitar la oficina junto con mi mamá, nos dieron toda la información, y concertamos una cita para que evaluaran el terreno. Todo fue rápido, empezamos a realizar los trámites a principios de septiembre y para la primera semana de diciembre nuestra casa ya se estaba construida.

“Sentimos la diferencia de vivir en un lugar propio, ya no gastamos sino invertimos”. -Maritza.